
El amor a veces se presenta de varias formas, sin embargo, existe uno en particular que es nefasto en la historia del hombre . Primero nos seduce. luego nos gobierna, finalmente nos mata.
¿Que estamos dispuestos a hacer por amor a lo material?
Es el hombre quien se muestra invadido por la ternura innegable hacia un animal vulnerable. Abruptamente el mismo hombre se vuelve poseído por sus emociones, ya que tiene tantas formas de ser un poderoso entre los débiles, su ira lo controla y es capaz de ejercer fuerza descontroladamente ante la persona que le arrebato “su” animal.
Primero es un minero descubriendo metales preciosos, mas tarde un dentista que embellece con delicadeza.
En lo mas cotidiano, el hombre necesita ser poderoso y capaz de dominar todo aquello que sea “necesario”. Una mujer vulnerable, quizás virginal, es tomada sin consentimiento, pasiva por completo, él divaga entre lo bueno y lo malo, su inseguridad lo contenía de besar a esa mujer que yacía dormida en la camilla. La barrera se ha quitado y prosigue a besarla, una mezcla de rabia y un cierto amor culpable se le refleja en el rostro.
Huyendo de lo que jamas podrá escapar, en un rojo anaranjado semejante al infierno va cargando con la culpa en sus espaldas, preso de la posesión que lo envío allí, pero aún consciente del dominio que tiene sobre lo terrenal.
Atrás lo sigue “el amante” buscando venganza, aunque ya conquistado por el oro que el hombre poseía. Cuidaba lo que tenia, su agua era su bien preciado, la mató lentamente hasta que lo encontró dormido. Allí se vieron los dos cara a cara, una vez mas el hombre lucha por lo que quiere aunque cueste la vida de un ser vivo. Cuando se trata de sobrevivir y ser dueño de algo nada se puede interponer, no obstante, ninguno logro la posesión efectiva y se entrelazan en una lucha absurda por el oro en el lugar de nadie. El amante cae muerto, pero no sin antes amarrar al hombre a su desdicha, encadenados por el mismo sentimiento de avaricia que los consumió. Al fin, el hombre se vio a si mismo, abandonado a su suerte, tomó un pájaro enjaulado, y en un acto desesperado por encontrar la redención lo deja libre, sin embargo, como si fuera él quien quería volar, la intención no llego muy lejos.
En el infierno nadie puede salvarte, el destino estuvo escrito desde antes que tomara conciencia de su situación, ya todo lo que llevaba a cuesta no tenia valor ninguno.
¿Que estamos dispuestos a hacer por amor a lo material?
Hoy y siempre el hombre ha sido capaz de engañar, cometer homicidio, manipular, crear guerras con títeres personales, actos a los que estamos vulnerables por nuestra condición de imperfectos. A menudo olvidamos que lo material solo está para facilitarnos la vida y lo esencial, somos nosotros mismos quienes damos y quitamos valor a los objetos y algunas veces, a mi parecer nos controla de tal forma que nos priva de libertad.

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