lunes, 29 de marzo de 2010

Cashback


Quizás, sea otro cliché adolescente, sin embargo tiene algo que la hace especial.
Ben willis, un estudiante de  arte rompe con su novia y su mundo casi perfecto cae lenta y magistralmente ante sus pies. A raíz de ello comienza a sufrir problemas de insomnio por lo que decide trabajar durante las noches en un supermercado. Como si fuera un hombre con súper poderes comienza a detener el tiempo y disfruta de lo cotidiano para crear, usa los cuerpos femeninos mas bellos cuya expresion supera la realidad, es que el ser humano, aunque sea hermoso en su forma siempre ocultará una emoción en si mismo que muchas veces no dice relación con la estética.
La vida de Ben da un giro cuando nota a Sharon, una cajera un tanto distraída que mira el reloj como prisionera de una caja. La atracción no fue inmediata, pero como obvia historia de amor ellos estuvieron siempre destinados. 
El amor es curioso, obra de tantas maneras, infinitas diría yo, a veces creo que el amor es la causa  y cura de nuestros problemas. Todo puede irse al demonio cuando perdemos  a quien amamos, sin embargo, muchas veces es necesario perder para ganar, es necesario que nosotros seamos capaces de tocar esa falta, de olerla, de sentirla en las entrañas, pues nunca sabremos que tan importante fue y que tanto nos hizo crecer hasta que toma sus cosas, cruza la puerta y en una mueca sollozante deja la huella de lo que alguna vez fue mi complemento.
Mas, ¿Cómo saber que el amor deja de ser amor?.
Creo que la mayoría del tiempo confundimos amor con compañía, solo queremos que alguien llene ese vacío que se instala sin preguntar, tal vez por ser tan vulnerables, tal vez por débiles mortales, precisamos esa caricia que a ratos parece una bofetada de realidad antes que una dulce armonía que nos lleva a perdernos entre las estrellas.
El amor es escaso y si hay privilegiados que han podido vivirlo, espero que sepan que no será amor hasta que dejemos que se marche por su propio camino y cuando eso suceda, cuando ya no este aferrado a nuestra panza, ese es nuestro único y gran amor.
"Te necesito porque te amo, no te amo porque te necesito" 
(Erich Fromm)


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