A veces en la vida tomamos decisiones sin saber cuanto de nosotros hay en ellas. De cierta forma cada paso que damos nos define y nos hace ser lo que somos hoy, las vivencias, triunfos y fracasos configuran nuestro rostro y carácter.
Lo miré de tantas formas, tantas que tuve que inventar nuevas maneras de observar, sin embargo, siempre veía lo mismo, un pedazo de plástico que está hecho para servirnos, era tal mi indiferencia que cada vez que lo tenia en frente me costaba reconocerlo, quizás nunca pude ver que en algún momento de mi existencia sería mi subjetividad dentro de lo objetivo. Creo que volveré a mirar, quizás así pueda conocerlo mejor, tal vez deba olvidar todo lo que sabia sobre él y simplemente contemplar sus formas y colores, su intención, fortalezas y debilidades.
Es simple y complicado, tiene pasión y hielo, te sostiene y a la vez te arranca un pedazo, lo he visto tomando y apretando con agresividad, me hace sentir más segura, ¿será su fuerza?. Cuando lo toco pareciera que espera atacarme sin importar lo frágil de mi piel, pero él sabe que yo sé que es suave y delicado, que si lo descuido puede desintegrarse, nunca sabe donde ir, puede establecerse fácilmente en un lugar, mas odia que de ahí lo remueva. He pensado mucho en su nombre, pero no encuentro el indicado, varias veces lo denomino de una forma, sin embargo, puedo sentir las protestas que hace, no puedo llamarlo de una u otra manera, nada parece ser él, tal vez fue creado para no tener nombre.
Es fácil hablar sobre él, pero la pregunta es ¿Por qué lo elegí sobre todos los objetos?.
Definitivamente desde que tengo uso de razón he visto mil y una forma que son iguales a mi proyecto, unas grandes, otras pequeñas, algunas de colores y motivos impresos, hay otras tan poco llamativas por su color, pero en el fondo es un objeto que no necesita distracciones ni dibujitos que lo hagan más interesante, mi compañero es interesante porque el hombre lo ha hecho así, quizás cambie, pero nunca se transforma ni deja de tener su esencia.
Muchas veces me he sentado y lo miro, en ese momento no existe nada mas que el objeto y yo. Me remonto al primer día cuando tuve que escoger, en un comienzo me sentí tan abrumada, nada me llamaba la atención ni parecía hablar de mi, a mi parecer es lo más importante de mi proyecto, que sea tan objetivo, que nunca cambie, que sea tan preciso en su tamaño y forma, pero que al mismo tiempo puede hablar de mi. Todo lo que señalé en el principio también corresponde a mi. Ahora cuando lo miro pienso que inconscientemente me elegí a mi misma, solo que atrapada en una forma que escapa de lo humano, en otras palabras cumplí mi objetivo y pude mirarme desde fuera, es como si quien lo creo en primera instancia se miro en un espejo, y convirtió sus virtudes y defectos en este objeto que parece ser tan simple, pero a la hora de ser analizado, o bien re-creado, resulta ser muy complejo en su forma.
Durante el proceso que me llevo a dar por finalizado mi trabajo, descubrí que nosotros tendemos a mirar un objeto, pero que nunca lo estudiamos, es por eso que cuando tuve que plasmarlo en el papel, aun tridimensionalmente, mi mundo pareció caerse en pedacitos, no podía comprender porqué tenia que tomar un objeto y traducirlo en distintas posiciones para llegar a entenderlo, pues ahora si puedo hacerlo, de no haber hecho eso antes, jamas habría podido escribir esto y mucho menos entender mi objeto.
Si hoy me preguntaran sobre mis decisiones, podría decir que muchas veces me he equivocado, sin embargo, cuando elegí mi “clip” hice la mejor elección, es un objeto industrializado, creado por montones, mas entre los inventos del hombre parece ser el reflejo mas fiel de mi.
“Es un gran privilegio ser capaz de trabajar con mis sentimientos (y también fuera de ellos) a través de la escultura”. (Louise Bourgeois)




