Nuevamente un desafío ha llegado a tocar mi puerta, dijo que esta vez sería un poco mas difícil que antes y también, que llegado el momento podría comprenderlo.
Me hizo reflexionar bastante, me pase tardes enteras frente a un pedazo de papel en blanco tratando de escribir algo que me llevara a una conclusión, sin embargo, el blanco me aterraba tanto que lo apartaba de mi vista y huía sin mirar atrás.
Recuerdo que un día mientras escapaba, una mujer de aspecto grotesco lanzaba un cilindro de confort a la calle con tal desprecio que pensé que era a mi a quien arrojaba sin cuidado, me acerqué sigilosamente a medida que la mujer se alejaba, tome el cilindro y lo apreté fuerte contra mi pecho, a pesar de ser de cartón e inanimado me apiade de aquel objeto tan uniforme, es decir, por alguna razón dejó de ser de cartón y comenzó a tener una piel para acariciar.
Volví a casa y dejé el cilindro cuidadosamente sobre mi mesa, justo en frente de mi cama, el sueño comenzó a presentarse y lentamente cerré mis ojos, a veces los abría y el cilindro seguía ahí, mirandome, formando parte de mi.
Es un nuevo día, algo se ha revelado en mi sueño, algo que no puedo dejar de pensar, de sentir y de expresar.
Busqué tantos cilindros como pude, guiada por un impulso casi infantil, no había razón alguna, mas, no era necesaria la razón, pues era mi ser mas interior el que se revelaba en cada movimiento. Eran cien, doscientos o quizás trescientos, todos ellos se hacían presentes en mi cuarto buscando una respuesta para aquella confusa reunión de último minuto.
No tardé en comprender que ese era el momento que estaba esperando, que mi desafío ya estaba tomando forma y encontrando una explicación, pero ya era muy tarde y presiento que esta noche será quien me dirá lo que debo hacer.
En un abrir y cerrar de ojos me vi ordenando los cilindros de tal forma que creaba una pared, sin embargo, no era como las que solemos ver, esta era deforme, no tiene un largo ni ancho preciso, en algunos lugares pareciera que se abalanza sobre ti con agresividad, mientras que en otros se esconde con gran timidez, no obstante lo que prima es el gran vacío que hay, tanto así que me permite observar hacia el otro lado.
Una vez finalizado este impulso descabezado puedo contemplar mi obra, creo que una lagrima comienza a recorrer mi rostro, es mejor que me vaya a dormir.
Cada sueño, cada noche, era justo lo que necesitaba, fue mi subconsciente quien me dijo que hacer, como y cuando, fue quien me revelo mi verdadero yo con cada ir y venir, me represente a mi misma en otra realidad, en mi realidad, con mi vacío inmenso, con mi timidez, mi agresividad, con mi estado anímico que cambia como cambian de color los cilindros, como a veces se iluminan de blanco y otras están manchadas de un color uniforme.
Solo quise mostrar la realidad que esta sobre lo real, pues una pared también puede ser un gran vacío, así como las personas, que a pesar de tener un cuerpo de carne y hueso, a veces, esconden un agujero que casi los hace transparente.
“La interpretación del sueño es la vía regia hacia el conocimiento de lo inconsciente”. (Sigmund Freud)
