jueves, 27 de mayo de 2010

El pintor naturaleza




La naturaleza nos ha brindado los elementos más bellos que podríamos conocer en nuestras vidas y a la vez es digna de ser estudiada.


Hace un tiempo recorría un bosque que me revelaba los misterios del verde, la textura del tronco, el sonido y el aroma de aquel lugar único a mis sentidos, allí fue cuando por casualidad una piña de pino decidió cruzarse en mi camino.


Es como si la piña fuera una pintura, el color le dio textura y el pintor, en este caso la naturaleza, la creó, no obstante primero la observó para luego plasmarla en la tela, yo como espectador me detengo a ver lo visible, pero ¿será eso lo que nuestro pintor querrá?. No, por lo tanto, ahora debo ver más allá y dejar que mi objeto exprese su justicia.


La observé desde lo alto, parecía tan inocente y débil, no obstante me apresuré a tomarla y la hice parte de mí.


A simple vista parecía ser una victima del tiempo, sin embargo, lucia con orgullo su paso por la tierra, tal vez el sol fue duro con ella, pero ella fue más fuerte y sobrevivió  para dar a conocer lo que la naturaleza quería decir.


Cada mañana miraba desde el suelo el azul del cielo, a veces vió como lloraba y puso su coraza para detener su pena, las nubes daban las gracias y se marchaban, también estuvo presente cuando la tierra se levantaba  para alcanzar el cielo sin resultados, sobrevivió al fuego que azotaba los bosques cuando el sol se enfurecía y presto su oído para escuchar los susurros del viento.


La piña, sin duda, es lo que se ve, sin embargo, tras su forma esconde a una sobreviviente que la naturaleza ha creado. En primera instancia con su ciencia la hace perfecta, crece como un espiral y la dota de una base fuerte y gruesa para finalizar en una punta redondeada, pero como un humano, la piña también se marchita por el paso del tiempo y es por ello que llamó mi atención,  porque sus años la hacen más bella e interesante como a un anciano, es como si me revelara el misterio del ser.



¿Por qué es digna de ser estudiada la naturaleza?


Porque trabaja con cada elemento como un pintor y aunque fabrique por montones, cada cosa sobre la tierra tiene un sello diferente, algo que lo convierte en único, tal como sucedió con la piña, me la mostró y a la vez reveló lo que fue y sin titubeos puedo decir que me dió a conocer la historia más fascinante que he escuchado jamás.


Fue paciente al crear su obra, nada estaba dado al azar, ni siquiera el color que evocaba la tierra, ni la forma, que a pesar de parecer débil, es dura como tronco y tiene el coraje de mil hombres.


 " En parte, el arte completa lo que la naturaleza no puede elaborar y, en parte, imita a la naturaleza". (Aristóteles)

August Strindberg (1849-1912)


Autor teatral sueco, nació en Estocolmo el 22 de Enero de 1849, hijo de un noble arruinado y su sirvienta.
Los críticos dividen su  producción literaria en dos movimientos vanguardistas; naturalista y expresionista que coinciden con las dos grandes etapas de su vida separadas por un periodo improductivo (1894- 1896) durante el cual el autor vivió en París, sufrió una enfermedad mental y asistió al final de dos de sus tres desdichados matrimonios.
Los primeros trabajos de Strindberg son estrictamente naturalistas producto de una reacción contra los excesos del romanticismo en la literatura sueca.
Su trabajo fue por primera vez valorado con la publicación de la novela "La cámara roja" (1879), una sátira feroz de las instituciones y la situación de su país en aquella época. Entre las obras mas importantes de la etapa naturalista, destacan "El padre" (1887), una tragedia domestica que evidencia uno de los temas favoritos del autor, la crueldad inherente al matrimonio; "La fuerte"(1889), obra en un acto que trata de dos mujeres, una de las cuales escucha en silencio las compulsivas confesiones de la otra; yLa señorita Julia (1889), un punzante análisis del desafortunado encuentro sexual entre un ambicioso lacayo y la hija neurótica de un conde, que fue adaptado para el cine en 1951 por el director también sueco Alf Sjöberg, y sobre el que se escribió una ópera en 1965, obra del compositor norteamericano Ned Rorem, y un ballet (1950) puesto en escena por la coreógrafa sueca Birgit Cullberg. 
La segunda etapa la inaugura la autobiografía "Infierno" (1897), en la cual el autor describe el periodo de tiempo en que estuvo mentalmente incapacitado. Su trabajo, a partir de este momento, fue menos realista, influido por sus creencias religiosas y por movimientos literarios como el simbolismo y el expresionismo. Así, su obra teatral "Brottochbrott" (1899) trata del conflicto entre ética y estética. Más característicos de su estilo posterior son sus dos trabajos de carácter simbólico: "El sueño" (escrito en 1901 representado en 1907) y "Espectros" (1908). El primero de ellos utiliza una gran cantidad de efectos escénicos para contar la historia fragmentada del regreso a la Tierra de la hija de la diosa hindú Indra; en cambio, el segundo presenta una galería de personajes grotescos en medio del eterno conflicto entre realidad e ilusión. Ambas obras tuvieron una importancia extraordinaria a la hora de liberar el teatro de comienzos del siglo XX de las convenciones realistas de tiempo, espacio y acción, así como la de preparar el camino a movimientos de vanguardia, como el teatro de la crueldad y el teatro del absurdo. "La danza de la muerte" (1900) podría parecer una vuelta al realismo. Sin embargo, la obra está repleta de un macabro simbolismo medieval muy efectivo a la hora de contar la historia de un matrimonio, que vive en una isla ahogado en el odio. Strindberg murió en Estocolmo el 14 de mayo de 1912.

martes, 25 de mayo de 2010

El grito



Por Esther Fonseca, Corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Madrid, España.-

Un hombre, complicado y vanidoso, según algunos estudiosos, fue el pintor Edvard Munch. Conocido y famoso sobre todo por "El Grito", una de las obras más contundentes pintada en 1895, símbolo de la angustia y de la soledad del hombre que Munch quiso destacar precisamente a finales del siglo XIX, para quizás despedirlo entonces con un grito frente a aquello que lo atormentaba en la época que tuvo que vivir, y que ahora, cuando hace poco finalizó el siglo XX, recobra su vigencia y sigue siendo el grito del hombre de este tercer milenio que se enfrenta también a la angustia.

Sobre el origen y proceso de elaboración de "El Grito", del cual existen 50 variantes, pues era su costumbre rehacer continuamente sus obras más importantes, Munch relató que "iba por una largo camino con dos amigos cuando el sol se escondía. El cielo se tornó de un momento a otro de rojo sangre, me detuve muerto de cansancio y sobre la ciudad se veía sangre y lenguas de fuego. Mis amigos continuaban caminado, pero yo temblaba de miedo y sentía que un enorme e infinito grito se perdía entre la naturaleza". La obra se ha convertido en una especie de ícono de la cultura pop.

El artista encarnó, como pocos, los temas existenciales del hombre al inicio de este siglo que hace poco terminó: el amor, el

miedo y la muerte. "No es mi intención reconstruir precisamente la vida" escribía, "preferiblemente, encontrar sus fuerzas secretas para sacarlas fuera, reorganizarlas, con el objetivo de demostrar, lo más claramente posible, sus efectos sobre el mecanismo que es conocido o se conoce como la vida humana".

Munch nació en Löten, Noruega, el 12 de diciembre de 1863, su padre era un médico militar que pertenecía a una familia de altos funcionarios, artistas e intelectuales. Sin embargo, pese a pertenecer a un medio acomodado, su infancia estuvo marcada por el luto y la melancolía. Primero su madre y después su hermana Sofía murieron de tuberculosis y afectaron profundamente sus sentimientos, como se puede leer en su diario, cuando afirmaba que "así, viví entre muertos, primero mi madre, mi hermana, mi abuelo y mi padre -sobre todo con él- todos los recuerdos, las cosas más pequeñas vuelven a mi memoria".

A pesar de haber conseguido, después de varios escándalos, el aprecio de museos y coleccionistas privados, el desorden de su vida y el dolor precoz, lo empujan al alcoholismo y a recluirse entre 1908 y 1909 en una clínica danesa, de donde sale con una serie de autorretratos. Durante toda su vida no dejó de autorretratarse, incluso durante el declive de su aspecto físico, como una forma de buscar su propia autoafirmación.

Así, el sentido de la muerte, el odio de un joven frente a "una vida no vivida", las velaciones fúnebres, fueron la inspiración de muchas de sus pinturas. La más famosa de ellas, "La niña enferma", provocó la indignación y la crítica en su momento por su carácter de parecer no haber sido terminada.

Edvard Munch decidió convertirse en pintor a la edad de 17 años. Se inscribió en la "Bohème de Cristiania, donde artistas y escritores buscaban luchar contra la hipocresía de la sociedad de Oslo. Ya en París, en 1889 el artista redacta su manifiesto contra los naturalistas: "No se pintarán más interiores con gente que lee y mujeres que tejen. Se pintarán hombres que viven, respiran y sienten, que sufren y aman. La gente comprenderá que se es algo casi sagrado y se quitará el sombrero como si estuviese en una iglesia".

En 1892 Munch llega a Berlín, ciudad que se convertiría en algo muy importante para su formación artística y donde realiza una exposición conocida como la "muestra del escándalo" que fue cerrada después de inaugurada, debido a que sus obras fueron consideradas escandalosas. Este suceso parece que inspira al autor para la creación de "El Grito", pues comienza a pensar sus obras como parte de un proyecto.

"Creo que estos cuadros serán, de cualquier forma, más comprensibles dentro de un mismo contexto: el tema será el amor y la muerte". De esta forma, a partir de 1902 sus pinturas fueron integradas, por primera vez, en un "friso" o mural de la Vida, en el cual están incluidas entre otras, "El beso", "Angustia", El Grito", "El Vampiro", "La Virgen", "Melancolía" y "Cenizas".

Según los críticos y estudiosos de su obra, al igual de Shakespeare, Melville, Flaubert o Joyce, Munch intenta comprender todos los aspectos de la vida humana y crear con ellos una unidad. Igualmente, manifiestan que su estilo intenta anticiparse al expresionismo de principios de siglo, siempre con características simbólicas y estilizadas.

Su afán y su voluntad por continuar la búsqueda de autoafirmación continúan durante toda su larga y solitaria vida, hasta su muerte en enero de 1944. Dejó toda su obra como legado para ciudad de Oslo. Más de mil pinturas, la mayor parte de ellas en malas condiciones: telas con grafitis, rotas, manchadas por la humedad, restos de tierra, polvo y hasta restos de insectos. Los pocos que lo visitaban en Oslo donde vivió sus últimos años, relataban asombrados acerca de las decenas de pinturas abandonadas al aire libre. El mismo se refería a este tratamiento que daba a su propia producción pictórica como "si mis cuadros tuvieran necesidad de un poco de sol, de suciedad y de lluvia. En efecto, muchas veces los colores se combinan mejor. Sólo las malas pinturas deben ser integradas y necesitan de un marco refinado".

lunes, 3 de mayo de 2010

No todo es como lo pintan.


Luego de mucho pensar y mirar al cielo contaminado he llegado a la respuesta de una pregunta que me ha asaltado hace un buen tiempo. 
¿Qué es el arte?
En un comienzo creí que era pasión, luego pensé que era amor, ahora creo que es razón, pues la pasión nos hace errantes y brutos, el amor nos hace débiles y compasivos, mientras que la razón nos deja ver la verdad tal como es. 

La Señorita triste


Una señorita que esconde un secreto sentada y cavisbaja observa lo que pudiera ser una caja.
¿Está triste, o es triste? 
Blah, blah, blah... ¿Acaso es el ser humano en esencia la tristeza de un ayer feliz?
La mujer de aspecto normal, vestida de luto quizás por una muerte, quizás por el engaño o quizás porque vive su vida en la eterna agonía de saber que en algún momento su vida acabará, todo indica que fue feliz y que seguirá siendolo en potencia, sin embargo, la tristeza se apodera de la imagen y puede decirnos algo que hoy es muy común en el ser humano. A veces no encontramos el sentido y nos cansamos, nos sentamos miramos al suelo y derramamos un par de lagrimas, cada vez es mas familiar sentir un nudo en la garganta y es que a medida que crecemos y experimentamos, los fracasos, mentiras y derrotas nos atacan como si fuéramos su presa favorita, nos hemos incorporado en el negocio y estamos expuestos a vivencias que no siempre serán satisfactorias.
Con toda seguridad podría decir que la mujer está triste, sin embargo, es el más fiel retrato de una sociedad que se hunde por la tristeza y añoranza de un pasado, así como dijo Nietszche "todo tiempo pasado fue mejor". 
Tal vez hoy sientas ganas de llorar, quizás luego de un mes también, pero ¿ qué sucede cuando el nudo en la garganta y la presión en el pecho son más recurrentes y comenzamos a vivir una vida que se sumerge en la miseria y esa luz que necesitamos para sobrevivir cada día, se acaba?
Supongo que no siempre necesitamos que terceros provoquen nuestra tristeza, algo me dice que la mujer en lo mas profundo intuye que su existencia se reduce a aquellos segundos de pensamientos vagos y descubrimientos de la verdad, algo nos lleva a sentir una terrible compasión por esta vida que llega a su fin y que si miramos hacia atrás, lo más probable es que todos los sueños y planes que alguna vez tuvo, aunque la hicieron feliz y de cierta forma le dieron una excusa a esa pequeña vida, nunca tuvieron un punto final. 
Y si lo anterior no los convence busquemos algo más romántico y soñemos con el cliché de la mujer engañada por el que habría sido el amor de su vida, pero creo que retratar una mujer engañada no es tan fuerte como retratar una mujer que se desmorona por sí misma y lo interesante es justamente la fragilidad del ser humano, esa capacidad que tenemos para hundirnos sin darnos cuenta y caminar entre los mortales con una sonrisa en la cara aún sabiendo que en nuestro interior vestimos de negro y derramamos lagrimas amargas por una daga que llevamos clavada en el vientre.