
Una señorita que esconde un secreto sentada y cavisbaja observa lo que pudiera ser una caja.
¿Está triste, o es triste?
Blah, blah, blah... ¿Acaso es el ser humano en esencia la tristeza de un ayer feliz?
La mujer de aspecto normal, vestida de luto quizás por una muerte, quizás por el engaño o quizás porque vive su vida en la eterna agonía de saber que en algún momento su vida acabará, todo indica que fue feliz y que seguirá siendolo en potencia, sin embargo, la tristeza se apodera de la imagen y puede decirnos algo que hoy es muy común en el ser humano. A veces no encontramos el sentido y nos cansamos, nos sentamos miramos al suelo y derramamos un par de lagrimas, cada vez es mas familiar sentir un nudo en la garganta y es que a medida que crecemos y experimentamos, los fracasos, mentiras y derrotas nos atacan como si fuéramos su presa favorita, nos hemos incorporado en el negocio y estamos expuestos a vivencias que no siempre serán satisfactorias.
Con toda seguridad podría decir que la mujer está triste, sin embargo, es el más fiel retrato de una sociedad que se hunde por la tristeza y añoranza de un pasado, así como dijo Nietszche "todo tiempo pasado fue mejor".
Tal vez hoy sientas ganas de llorar, quizás luego de un mes también, pero ¿ qué sucede cuando el nudo en la garganta y la presión en el pecho son más recurrentes y comenzamos a vivir una vida que se sumerge en la miseria y esa luz que necesitamos para sobrevivir cada día, se acaba?
Supongo que no siempre necesitamos que terceros provoquen nuestra tristeza, algo me dice que la mujer en lo mas profundo intuye que su existencia se reduce a aquellos segundos de pensamientos vagos y descubrimientos de la verdad, algo nos lleva a sentir una terrible compasión por esta vida que llega a su fin y que si miramos hacia atrás, lo más probable es que todos los sueños y planes que alguna vez tuvo, aunque la hicieron feliz y de cierta forma le dieron una excusa a esa pequeña vida, nunca tuvieron un punto final.
Y si lo anterior no los convence busquemos algo más romántico y soñemos con el cliché de la mujer engañada por el que habría sido el amor de su vida, pero creo que retratar una mujer engañada no es tan fuerte como retratar una mujer que se desmorona por sí misma y lo interesante es justamente la fragilidad del ser humano, esa capacidad que tenemos para hundirnos sin darnos cuenta y caminar entre los mortales con una sonrisa en la cara aún sabiendo que en nuestro interior vestimos de negro y derramamos lagrimas amargas por una daga que llevamos clavada en el vientre.

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