
Creo que lo único justo en la vida es la muerte, no distingue color, riqueza nisiquiera olor.
Pero, ¿qué pasa cuando la vida se convierte en una monotonía insufrible que nos hace sentir estar muertos, aún mientras respiramos?
Sentirnos muertos en vida es común cuando nuestra lucha no tiene fin, cuando nos damos cuenta que en el camino hay un abismo que no podemos saltar, cuando ya no reímos, tampoco lloramos y en definitiva no amamos.
Hay veces que nos escondemos tan dentro de nosotros que parecemos flemáticos, casi inhumanos, esqueletos, lo mas duro, fríos, pero a la vez sensibles, tanto así que necesitamos calor.
Es fácil dejar de ser lo que somos, guardarnos en lo mas olvidado de nuestra conciencia y caminar entre los mortales sin serlo. Sabemos que en algún momento moriremos, no obstante nos hemos adelantado a la agonía y simplemente decidimos morir y actuar como muertos, no mas valores, no mas pasiones, no mas luchas, no mas amantes, no mas convicciones, simplemente un lugar en el espacio tiempo que se reduce a nuestro esqueleto una vez que la vida ya dejó su lucha de lado y dio paso al lado miserable de nosotros.

No hay comentarios:
Publicar un comentario